Stockholm: más allá del típico juego de seducción

STOCKHOLM

Por fin he visto Stockholm, una película que desde antes de estar en el cine y gracias a la campaña de crowdfunding, y por lo tanto de marketing, que hicieron para recaudar fondos ya tenía ganas de ver. Sin embargo, no ha sido hasta ahora cuando he sacado un rato para verla en casa a través de Filmin.

Como ya sabéis los que me conocéis un poco, soy una gran amante del cine, y veo varios títulos a la semana, ya sea por trabajo o por placer, pero no hablo de todos ellos en el blog. Sin embargo, me ha parecido interesante escribir un post sobre la película de Rodrigo Sorogoyen producida por Caballo Films por varios motivos.

El primero es que se trata de una cinta sin grandes pretensiones, que demuestra algo que siempre he defendido y es que un buen guión es la base de toda gran película que se precie. Stockholm es una apuesta por la interpretación, por los giros de guión, por el diálogo y por un Madrid del que cada vez que me alejo, acabo volviendo para me enamorarme más de él.

La trama es aparentemente sencilla: chico conoce a chica en un garito por la noche. Una historia común, cotidiana. Un chico (Javier Pereira, cuya interpretación le valió el Goya al Mejor Actor Revelación) se va de fiesta con su colega y allí se queda prendado de la mirada de una chica (Aura Garrido). Sin pensárselo dos veces la busca por todo el bar para entablar una conversación con ella. A partir de este momento comienza el aparente juego de seducción clásico de «chico persigue a chica, chica pasa del chico diciéndole que le deje en paz, chico es insistente a pesar de las negativa de la chica, chica acaba encontrando atractivo a chico».

Desde el principio vemos que él está acostumbrado a este tipo de situaciones, pero ella no lo está. Sus negativas, sus comportamientos inseguros y su miedo a la mentira nos dejan ver que se trata de una chica con problemas ,pero esto no hace que el chico cambie de opinión respecto a su objetivo de la noche. Él sigue intentándolo, quizás convencido de aquella falsa creencia que dice que cuando una chica dice «no» en realidad está diciendo «sí».

Más motivos para ver Stockholm. Junto a las interpretaciones de dos buenos actores, jóvenes y guapos, Madrid es otra de las protagonistas. La primera parte de la cinta transcurre en las calles de ciudad. Un paseo desde el bar donde se conocen hasta la casa del chico pasando por rincones totalmente reconocibles. Un recorrido lleno de insistencias, negativas y de una historia de conquista que parece no tener fin.

La segunda parte de la película transcurre en la casa del chico. Se trata del típico día después, cuando uno se levanta y en su casa se encuentra con el desconocido del día anterior. El problema viene cuando con la luz, las cosas no se ven iguales. Él ya no es un seductor irresistible sino una persona totalmente diferente y ella ha dejado de ser la persona insegura de la noche anterior, ahora no quiere irse de esa casa y lo único que pretende es devolverle la jugada al chico.

Sobre cómo acaba la historia mejor prefiero reservarme el spoiler para que seas tú mismo quien lo averigue. Lo que sí puedo hacer es compartir contigo el trailer de la película:

Para ver Stockholm lo mejor es hacerlo sin grandes pretensiones, déjandote llevar por su ritmo y misterio, sin prejuicios y sin juzgar a ninguno de los dos personajes. A fin de cuentas, seas chico o chica, cualquiera nos hemos podido encontrar en alguno de los dos lados.

Al igual que los discos, las películas te llegan de una manera u otra en función de tu estado anímico y tus circunstancias personales. Quizás si hubiese visto la película en otro momento me hubiese dejado menos poso, ¿quién sabe? Pero lo cierto es que desde anoche tengo esta historia metida en mi cabeza. Me ha hecho reflexionar sobre las necesidades afectivas que todos tenemos y sus diferencias entre hombres y mujeres. Pero sobre todo, me ha hecho recordar esos momentos nocturnos cargados de frivolidad y alcohol que prácticamente ya tenía olvidados. Noches en las que sales deseando conocer a alguien para al día siguiente sentir la decepción y el vacío. ¿O acaso a ti no te ha pasado nunca?

Pero además, Stockholm me ha gustado porque demuestra que la creatividad y el cine español cuenta con grandes realizadores, grandes guionistas y grandes actores y que con poco presupuesto, se pueden hacer pequeñas joyitas como estas. Y esto siempre es motivo de alegría y celebración.

Deja un comentario