Series de autor: The Office y Spaced

Spaced

Igual que existe el cine de autor, también hay un pequeño rincón en la televisión (o en Internet) para aquellas series personal, con sello propio, hechas más allá de un fin comercial. Se trata de series que que nacen con la etiqueta “de autor”.

No son muchas, es cierto, ya que la mayoría de las series siguen unos parámetros establecidos, unas fórmula aprendidas desde el guión hasta la producción, edición y distribución. Ojo, no critico estas fórmulas ya que la gran mayoría de mis series de culto forman parte de la industria televisiva: A dos metros bajo tierra, Los Soprano, Breaking Bad, Mad Men… Seguir los parámetros de la industria no es sinónimo a ofrecer un producto basura, aunque eso es otro tema del que me encargaré otro día.

Hoy quería hablar de otro tipo de series, de las denominadas anteriormente como como “series de autor”. Dentro de éstas se encontrarían las inglesas The Office (la original, no la estadounidense) y Spaced. Dos productos hechos para hacernos reir de una forma no convencional, despertarnos la sonrisa a través del absurdo, de las situaciones comprometidas, y del uso de los recursos audiovisuales llevados al extremo.

La primera vez que vi Spaced (1999) hará ya tres o cuatro años (¡cómo pasa el tiempo!) mi impresión fue de “¿qué es lo que acabo de ver? ¿Se trata de una serie muy mala o una obra de arte?”. Con el tiempo, y con las dos temporadas digeridas en pequeñas dosis puedo afirmar que no se trata ni de lo uno ni de lo otro. Se trata de un producto original creado por el director Edgar Wright donde la exageración, el humor absurdo y surrealista de situación hacen de ésta una serie digna de mención.

Creada con un presupuesto muy bajo (no hace falta más que ver un episodio para comprobarlo) la grandeza de Spaced recae en su guión, en la construcción de unos personajes con característica de comedia de situación pero con un punto original. Gamberra, loca, inteligente y sobre todo, muy divertida. Eso sí, hace falta ver un par de capítulos para entrar en su universo y empezar a disfrutar de la serie como ésta lo merece.

La segunda serie de la que quería hablar es bien conocida por todos: The Office (2001), creada por el cómico Ricky Gervais. Sin embargo, la mayoría de la gente conoce su remake norteamericano aunque yo me quedo con la versión original. Al igual que Spaced, ésta es una serie inglesa de dos temporadas. En esta misma línea también se encuentra Extras, también creada por Gervais, pero de la que todavía no puedo hablar con propiedad ya que apenas he visto un par de capítulos.

En su momento, The Office fue una serie rompedora gracias a su estética de falso reality que más tarde fue imitado hasta el extremo. El humor de esta serie es muy particular ya que está creado a través de situaciones incómodas donde el espectador siente vergüenza ajena por la forma de ser y acutar del jefe de la oficina. Brillante sátira del mundo laboral que, aunque llevado al extremo, nos puede recordar a situaciones vividas por nosotros mismos.

Estos son sólo dos ejemplos de formatos televisivos originales, con sello propio, tan raros como necesarios. En definitiva, un refrescante y divertido soplo de aire fresco.

¿Y para ti? ¿Cuáles son tus series de autor favoritas?

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