Viajar por México: D.F.

Mural de la Plaza del Zócalo. México D.F.

Mural de la Plaza del Zócalo. México D.F.

Aunque La Chica Sonora es un blog cuya temática principal sea la música y el cine, quería aprovechar mi estancia en México para compartir con vosotros algunas de las impresiones que me he llevado de este mes de viajes. En concreto voy a dividir mi experiencia en tres post: Ciudad de México, Riviera Maya y Guatemala. Algunos dirán que los escribo para dar envidia y la verdad es que… ¡un poco sí! 😉 Bromas a parte, espero que difrutéis y si alguno ha estado en los lugares de los que hablo y quiere aportar algún comentario ¡bienvenido sea!

El primer post viajero está dedicado a la México D.F.

Vistas de Ciudad de México

Vistas de Ciudad de México

Mi experiencia mexicana comenzó a finales del mes de julio, cuando volé a Cancún. Allí, alguien especial me esperaba en el aeropuerto con los brazos abiertos. ¿Qué más se puede pedir? Quizás que el jet lag y la humedad no hubiesen hecho de las suyas. Sin duda, Cancún es el lugar con más humedad en el que he estado, y eso pasa factura. No es fácil para alguien acostumbrado a un clima tan seco como el de Madrid encontrarse de golpe con porcentajes de hasta el 90% de humedad. Antes de volar, un amigo fotógrafo de esos que viaja por medio mundo, me comento que el cuerpo tarda 21 días en acostumbrarse al clima local. Bien, yo llevo aquí alrededor de un mes y mi cuerpo aún se resiste. Y es que como popularmente se dice ¡cada persona es una mundo!

Pero hoy no voy a hablaros de esta ciudad turística a la que me he tomado la licencia de apodar como “el Benidorm mexicano“, sino de México D.F. A los pocos días de volar a Cancún, tomamos otro vuelo para dirigirnos a la capital. Allí pasamos casi una semana entre reuniones, paseos por el centro histórico y barrios hipsters, buenas comilonas y algún tequila que otro.

Receta típica del D.F.: taco de pastor

Receta típica del D.F.: taco de pastor

He de reconocer que hasta ahora no tenía una opinión muy positiva del D.F. Solía pensar que era una ciudad demasiado grande y, guiada por las noticias que llegan a España, peligrosa. Una vez visitada y saboreada, puedo decir que me he enamorado de ella. El D.F. está lleno de vida y sí, es gigante, pero si te mueves por determinados barrios “céntricos” la sensación no es diferente a la de otras grandes ciudades como Madrid.

El problema está cuando vives en la periferia y quieres llegar al centro. Otro cosa no, pero en México el tráfico es terrible (en todos los sentidos), lo que hace que se formen numerosos atascos que a su vez fomentan la conocida contaminación que sufre la urbe. Recomiendo que siempre que se pueda, el desplazamiento por la ciudad se haga en transporte público, es barato y quitando las horas punta, se viaja bastante bien.

A pesar de esto, me sentí muy bien en la ciudad. Uno de sus puntos positivos que pude apreciar desde el principio es que cuenta con un clima bastante agradable, mucho más fresquito que el de Cancún. Habitualmente, cuando visito un nuevo lugar pienso cómo me sentiría viviendo allí. Se trata de un acto insconsciente basado en las primeras impresiones, luego todos sabemos que hay que evaluar muchas otras cosas, pero no lo voy a negar, siempre me ha gustado fiarme de la intuición. En este caso mi intuición me decía que sí, que podría vivir en el D.F. Se trata de una ciudad que respira vida y que además cuenta con un interesante movimiento cultural.

Me sentí atrapada por los barrios (o colonias, como se conocen aquí) “de moda”: La Condesa y La Roma. Son lugares con mucho encanto, con cafés y restaurantes agradables en los que “perder” el tiempo sin que te des cuenta. De todos los que visité recomiendo Romita ComedorKitchen 6, Mog y la taquería tradicional El Farolito.

Además, la mayor parte del sector creativo y cultural de la ciudad (me atrevería a decir que del país) se congrega alrededor de estas colonias, por eso esta zona es conocida como el corredor cultural Roma-Condesa. Lo mismo pasa con varias agencias digitales punteras, como The Cocktail, con quieres tuve el placer de trabajar hace ya unos años en Madrid. Aprovechando la visita al D.F., me acerqué a conocer sus nuevas oficinas en el país y ¿qué puedo decir? Han sabido elegir muy bien el lugar 🙂

Plaza en Coyoacán.

Plaza en Coyoacán. México D.F.

Pero no solo de barrios hipster vive el hombre. Claro que no. Las zonas de Coyoacán, Bellas Artes y el Zócalo son fundamentales para conocer más sobre la historia y el sabor de una ciudad que merece la pena conocer y perderse en sus calles (eso sí, con cierto cuidado, si ves que en una calle hay muchos policías, mejor date la vuelta y regresa a una vía principal, el peligro en México no es tanto como lo pintan pero sí es real).

En Coyoacán se encuentra el Museo de Frida Kahlo, también conocido como La Casa Azul. Se trata de una de las mayores atracciones turísticas de la ciudad, y es que la huella que la pintora dejó en la cultura mexicana es innegable. Merece la pena esperar la cola y visitar el museo, donde se encuentra parte de la obra de la artista además de elementos de arte popular con los que Kahlo y su marido, el famoso muralista Diego Rivera, decoraron las diferentes estancias.

Edificio de la Universidad de Ciudad de México

Edificio de la Universidad de Ciudad de México

Antes de hacer la visita must a La Casa Azul, nos perdimos buscando el barrio de San Ángel y aparecimos en la Universidad. Es probable que si no hubiese sido por nuestra torpeza a la hora de orientarnos, nunca hubiésemos visitado esta parte de la ciudad que nos gustó mucho. El campus es muy amplio, cuenta con muchos edificios interesantes que albergan varias disciplinas y zonas verdes en las que poder practicar deporte, leer, pasear al perro o incluso hacer un picnic. Si se tiene tiempo libre y se quiere ver algo diferente, merece la pena visitarlo.

Una vez en la zona, por fin encontramos la colonia San Ángel, aunque nuestra excursión prácticamente se quedó en visitar el mercado y comer unas riquísimas tostas de pulpo y camarón y una quesadilla de hongos para chuparse los dedos. Esta fue la primera (que no la úlitma) vez que me enchilé. Es decir, que sentí que me moría debido al picante de las salsas. Consejos para principiantes: pregunta siempre antes de comer y evita el chile habanero como si fuese el mismísimo Satanás.

Otra de la zonas que no hay que perderse es el Centro Histórico de la ciudad. Una buena forma de conocerlo es pasear por los aledaños al Palacio de Bellas Artes hasta llegar a la Plaza del Zócalo, donde se encuentra el Palacio Presidencial y la Catedral Metropolitana. Alrededor de esta zona se pueden encontrar vendedores ambulantes de todo tipo (algo muy típico del país), desde artesanía tradicional a elementos maya y aztecas, baratijas inservibles, elementos para el hogar y comida a precios irrisorios (y la consecuente duda sobre su calidad). Un espectáculo digno de ver pero en el que me siento abrumada y del que necesito escapar muy pronto.

Muy cerquita del Centro Histórico, en la Plaza de la República, se encuentra el Monumento a la Revolución, un mausoleo gigante que conmemora la Revolución mexicana. Vale la pena subirlo para contemplar las vistas de la ciudad.

La Chica Sonora y la Ciudad de México

La Chica Sonora y la Ciudad de México

¡Y esto es todo amigos! Habría muchas más historietas que contar sobre Ciudad de México, algunas sobre las gentes que la habitan y que tuve el placer de conocer, de sus rinconcitos (agradables y más turbios), de sus comidas… Pero mejor reservarlas para cuando llegue el momento adecuado. Ya lo dijo Buñuel: “El misterio es el punto clave para toda obra de arte”. Si bien esto dista mucho de ser una obra de arte, lo que sí es cierto es que el misterio es lo que nos hace seguir siendo unos curiosos, unos aventureros y unos vividores (en el mejor sentido de la palabra). Así que conservemos el misterio y continuemos con el viaje.

Podéis ver una buena selección de fotos de la ciudad (con mucha más calidad que las mías, todo sea dicho) en el album “Paseos por DF”. ¡Disfrútenlo señores!

Próximo capítulo… Riviera Maya.

9 thoughts on “Viajar por México: D.F.

  1. pues mira que también me gusta esta temática en el blog, la crónica me ha gustado un montón así que espero los próximos episodios.

    Lo de la humedad es mortal para mí también, cuando estuve en Cuba lo tuve que soportar también, solo desayunar a las 8 de la mañana y ya tenía necesidad de ponerme una camiseta seca jiji

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