¿Somos capaces de vivir sin nuestro móvil?

¿Qué pasaría si durante un periodo de tiempo usaras tu móvil únicamente para contestar llamadas? Es decir, ¿qué pasaría si dejaras de ver las actualizaciones de Facebook cada cinco minutos, de compartir con todo el mundo fotografías con filtros de tus comidas o de tus pies en la arena? Pues la verdad es que no pasaría nada. Bueno, sí, que miraríamos más las cosas a través de nuestros propios ojos en vez de a través de una pantalla como vaticina la recomendable serie Black Mirror.

Muchos de los que nos dedicamos a la comunicación online y que, por lo tanto, tenemos que estar largas horas delante del ordenador, sabemos lo importante que es saber y poder desconectar de las pantallas. Olvidarnos de que existe una red social llamada Facebook y de que nuestro iPhone tiene 3G. Creánme, hacer esta cura de desintoxicación cada “x” funciona. Es más, yo diría que es necesaria.

Hoy en días nos hemos acostumbrado tanto a que durante las cenas con amigos, el tiempo que pasamos descansando con nuestra pareja, o incluso los paseos que hacemos en solitario esté presente el smartphone como un elemento más. Y lo entendemos como algo habitual, algo normal que forma parte de la sociedad actual. Es más, podemos llegar a pensar que “si no puedes vencerles, únete a ellos” ¿no?

Lee el artículo completo en mi blog personal beatrizcebas.com, donde periódicamente hablo sobre comunicación, social media y cine digital.

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